
Cuando en 2017 tuve mi primer ataque de pánico, que por cierto en nueve palabras parece algo muy sencillo. Los que han atravesado por ello saben muy bien el largo proceso; jamás pensé que me trajiese tantos regalos y ni pensar que de esto me vendría a dar cuenta en el 2020, mientras me pasé añorando volver a ser la misma de antes.
Es decir me tardé tres años en darme cuenta de que en caso de que hubiera vuelto a ser la misma, evidentemente hubiera terminado en lo mismo, con el mismo resultado y ya sabemos que de eso no se trata la vida. Todavia no sabemos exactamente de qué se trata la vida, pero al menos de no evolucionar y de querer estancarse, no se trata.
Bueno y, ¿qué de los regalos? Regalos que te invito y aliento a que abras.
Regalos como por ejemplo, no irse a la cama con deudas, pero no me refiero a deudas económicas, me refiero a las deudas emocionales, que en psicología se llamamos «rumiación» o pensamientos recurrentes. İrte a la cama y empezar a masticar eso que no dijiste, o que lo dijiste pero no expresa tu sentir exacto, la sensación de que en tu discurso o pelea debiste haber sido más o tal vez menos agresiva, no debiste haberte quedado callada. Es como pedalear en el mismo charco, sin avanzar, pero ensuciándote. Tampoco se limita a solo hacerse presente en la noche, puede estar durante el día.
Entonces ve a la cama mas liviana, externaliza tus sentimientos en la dosis correcta, enojate de manera conciente, no se trata de ganar, se trata de eso, de no irte a la cama con deudas.

Es un regalo darte cuenta que eso a lo que te dedicas es realmente lo que quieres y debes seguir adelante, o tal vez no y ahí esta el reto y el miedo. El miedo a hacer eso que te representa, que esta dentro de tus intereses, lo que se acerca más a tu mejor versión de tu yo real.
Se trata de eliminar mitos también, porque tendemos mucho a decir que lo que queremos solo es un sueño, o algo que está muy lejano o que ahora no es el momento, acuérdate que los aviones necesitan el viento en contra para alzar vuelo, acuérdate que de cobardes nadie ha escrito.
Tal vez dirás que con el costo de vida, seria una ilusión o hasta una irresponsabilidad. Entonces empieza a planearlo, prepárate, escríbelo y no dejes de visualizarlo! Hay muchas herramientas para esto.
Ahora que estamos en tiempo de pandemia, acuérdate que además de ser una pandemia mundial, también tienes tu pandemia interna y en esa sí que tienes que trabajar, porque aparte de tener los cuidados que ya sabemos, y que de ese tema se encargan los profesionales de la salud. Tambien tenemos el tema de tomarla como una oportunidad para cuestionarte lo que haces, con quién vives, qué tanto trabajas o qué tanto descansas. Valora el silencio, escúchalo.
Otro regalo de los tiempos dificiles, es el descansar. Descansar no es salir de compras, ir a visitar a una amiga o irte de vacaciones, que también es satisfactorio. El cansancio es literalmente no hacer nada, no hacer nada que invierta un esfuerzo fisico pero lo más importante descansar la mente. El descanso es reconstructivo, es regenerador y debería darnos placer.
La sociedad no ve bien el descanso, hemos aprendido a ser una máquina de producción y es un halago decir que una persona nunca descansa, nunca esta quieta, siempre esta haciendo algo. Cuando en realidad el descanso es tan necesario como la producción.
Entonces, abre tu paquete, arranca de una vez el envoltorio aunque brille y sea bonito o aunque tenga un papel que no te agrada. Destapa eso y esfuérzate por ver los regalos de tu pandemia interna.
